El arzobispo de Lyon era el Cardenal Joseph Fesch, pariente de Napoleón por línea materna, pero éste se encontraba exiliado en Roma. En su ausencia se habían nombrado a varios vicarios generales, uno de los cuales era el Padre Cholleton. Dado que se prolongaba la ausencia del Cardenal, se nombró en 1823 a Mons. Gaston de Pins como administrador apostólico; es decir que Mons. de Pins mantiene su propia diócesis y, además, se hacía cargo de la arquidiócesis de Lyon de manera provisoria, sin ser nombrado arzobispo. Sin embargo, los vicarios generales, que conocían el terreno mucho mejor, se mantuvieron fieles al Cardenal Fesch, por lo que se daba una tensa y compleja situación en la arquidiócesis.